Un soberbio western de Allan Dwan: The thief's wife (1912)

Traigo aquí a colación uno de los mejores westerns que se pueden contemplar de esta época, dirigido por el gran Allan Dwan, un cineasta que hay que reivindicar más. Solo dura 14 minutos, no se lo pierdan:

Hay que tener en cuenta cómo era el sistema de producción de Hollywood entonces. En los años 1911-1912 Allan Dwan rodó unas 160 películas de a dos rollos cada una (unos 14 minutos). No era tiempo de andarse con milongas, había que hacer películas como churros. La mayor parte de las películas de esta época, por esa razón, ya sean de Dwan o de Griffith, son productos comerciales sin mayor ambición.

La esposa ve llegar al fondo a su marido, el ladrón
Pero hay algunas excepciones, y esta es una de ellas. Es prodigioso cómo usa la profundidad de campo a lo largo de toda la película para crear una narrativa potente cuando aún no se había desarrollado el montaje, la escala de planos... es decir, el Modo de Representación Institucional tal y como lo llama cierta crítica, y que solo fue alcanzado de manera sistemática hacia 1915-1916.


También sorprende cómo consigue la poesía con los contraluces rodando a través de ventanas y puertas. Los actores (contra lo que se suele creer, pues en esta época los había tan buenos como los que más, y había distintos estilos de actuación, que incluían tanto histriónicos como hieráticos) están aquí increíbles. La actuación del ladrón (Jack Richardson) es magistral, y se puede apreciar tanto cuando es capturado como en las interacciones con su esposa al final de la película. Jack Warren Kerrigan (el héroe) y Pauline Bush, están excelentes también.

La escala de planos está conseguida aquí, no por montaje (no había tiempo para virguerías), sino por, como dije antes, profundidad de campo. Un procedimiento habitual en el mejor cine de esa época, el danés. Es maravilloso ver las escenas en que en primer plano el héroe y la chica ven alejarse al fondo, a la izquierda, a la cuadrilla de vaqueros persiguiendo al villano, y cómo luego, por el mismo procedimiento, les ven llegar a lo lejos, entrando en campo ahora de izquierda a derecha, ya con el malvado capturado.


No hay grúas, pero un otero servía a las mil maravillas para hacer un plano cenital (o mejor dicho, grandemente picado) con el que se pudiera contemplar la vertiginosa persecución por los polvorientos senderos de aquel far west primitivo.

Hay un plano que me dejó anonadado. Entran en campo solo unas cabecitas de los vaqueros, de izquierda a derecha. Entran un par más, algo mejor enmarcados, pero aún así... parece un error de planificación de Dwan cuando de repente, majestuoso, entra en plano medio, ocupando toda la pantalla, el héroe, grandioso, tapando tierra y cielo y dejando tamañitos a sus compañeros ¡Asombroso!




Muchos más aspectos se podrían comentar, pero lo dejo aquí por no alargar el post en exceso. Aún así, no quiero dejar de mencionar que la guía que me llevó hasta esta película fue una de esas impagables listas que Miguel Marías tiene publicadas en un blog que recopila lo mejor de sus escritos. Gracias, maestro, por llevarme hasta este magnífico filme.


He aquí las listas de películas favoritas de Miguel Marías: 

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