El inasible carterista, 1908, de Segundo de Chomón
Antes de Chaplin, y antes de Max Linder, la estrella del cine cómico francés, triunfaba André Deed, cuyo nombre de nacimiento era André Chapais. Creó un personaje en 1907, llamado en Francia Boireau y en España Toribio, que conoció un éxito internacional.
Coincidió con la llegada de Segundo Chomón a la Pathé, y con el español rodó algunos de sus cortos cómicos, que se caracterizaban por ser historias donde André Deed, o mejor dicho, Toribio, acababa generando situaciones caóticas. En este, dirigido por Chomón, llega a ser tal el absurdo de su fantasía, que haría las delicias de los surrealistas, o entroncaría con la vanguardia de los Incoherentes, a la que en estos años se podría adscribir a Chomón, que tiene otro corto lleno de fantasía, esta vez del género del horror, llamado Una excursión incoherente, de 1909.
En el cine cómico de André Deed ya se pueden apreciar, en germen, algunas de las características que luego darían fama mundial a la escuela de cine cómico estadounidense que encabezó Mack Sennett, que también empezó su andadura hacia 1908. Las persecuciones a lo largo de varias escenas por parte de la policía, el ingenio del perseguido (o perseguidos) para escapar (en el caso que nos ocupa, mediante alucinantes trucos chomonianos en los que el ladrón se convierte en lo más insólito), la base física de la comicidad del actor, que suele ser de gran capacidad mímica y hasta atlética (André Deed empezó en el teatro de variedades como acróbata y cantante cómico), y una cierta autosuficiencia, que es compartida por el personaje que luego creará Max Linder.
Muy pronto André Deed fichará por la Itala Films, y empezaría a rodar cortos que dirigiría el propio artista a partir de 1911. Por cierto también coincidió con Chomón en esta gran productora italiana. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Espero que disfruten este domingo de octubre de esta película tan ingeniosa, divertida e impactante.
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